sábado, 28 de mayo de 2011

De maestros a maestros

Blanca Padilla

En el mes que termina celebramos el día del maestro y a propósito, no está demás recordar que, en México, hemos tenido hombres y mujeres que han jugado un papel decisivo en la educación, grandes maestros, tales como Justo Sierra, Rosario Castellanos, Jaime Torres Bodet, Fernando Solana o Ricardo Gómez Robelo.

Esta lista puede aumentarse con Antonio Caso, Alfredo L. Palacios, Julio Torri, Alberto Vázquez del Mercado, Manuel Gómez Morín, Pedro Henríquez Ureña, Carlos Pellicer, Xavier Villaurrutia, Gabriela Mistral, Bernardo Ortiz de Montellano, Salvador Novo, Enrique Rébsamen, Enrique Laubscher, Gregorio Torres Quintero, Abraham Castellanos, Carlos Alberto Carrillo y Ramón Manterola y tantos otros que se quedaron grabados en el recuerdo de cada uno y que por su calidad, humana y profesional, permanecerán ahí, guiándonos para toda la vida.

Sin embargo, con todas las críticas que se le pueden hacer, José Vasconcelos destacó más que nadie pues fue el gran artífice de la última revolución cultural y educativa que se ha vivido en nuestro país, después de ahí, es triste reconocerlo, no ha habido otra.

El gobierno de Carranza, de acuerdo con la idea de la autonomía municipal plasmada en la Constitución de 1917, decidió que cada ayuntamiento en la Federación Mexicana se hiciera cargo de la educación y suprimió la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes.

Los municipios fueron incapaces de afrontar los problemas propios de la tarea  educativa. Ante esto, Adolfo de la Huerta, cuando llegó al poder, inició los cambios para poner remedio. En primer término, se le otorgó al Departamento Universitario la función educativa que tenía el gobierno del Distrito Federal.

En tanto esto ocurría, José Vasconcelos asumió la rectoría de la Universidad Nacional y por tanto, la titularidad del Departamento Universitario y desde ahí se propuso la realización de un sistema educativo de carácter federal.

Con el objeto de reunir a los distintos niveles educativos; depuró las direcciones de los planteles, inició el reparto de desayunos escolares y llevó a cabo su idea fundamental: la creación de la Secretaría de Educación Publica para la cual planteó una estructura departamental.

La SEP se fundó el día 25 de septiembre de 1921, sus tres departamentos fundamentales fueron: el Departamento Escolar, el Departamento de Bibliotecas y el Departamento de Bellas Artes. Más adelante se crearon otros departamentos para combatir problemas más específicos, tales como la educación indígena y las campañas de alfabetización.

Vasconcelos asumió las tareas educativas desde la perspectiva de la vinculación de la escuela con la realidad social; en su discurso de toma de posesión como rector de la Universidad afirmó:
"Al decir educación me refiero a una enseñanza directa de parte de los que saben algo, en favor de los que nada saben; me refiero a una enseñanza que sirva para aumentar la capacidad productiva de cada mano que trabaja, de cada cerebro que piensa [...] Trabajo útil, trabajo productivo, acción noble y pensamiento alto, he allí nuestro propósito[...] Tomemos al campesino bajo nuestra guarda y enseñémosle a centuplicar el monto de su producción mediante el empleo de mejores útiles y de mejores métodos. Esto es más importante que distraerlos en la conjugación de los verbos, pues la cultura es fruto natural del desarrollo económico [...]"

El 12 de octubre de 1921, José Vasconcelos asumió la titularidad de la naciente Secretaría y su gestión al frente de ésta se caracterizó por su amplitud e intensidad. Organizó la primera campaña contra el analfabetismo de que se tiene memoria en México, implantó las misiones culturales, abrió escuelas, promocionó la Enseñanza Técnica, Organizó la educación de los indígenas, difundió el conocimiento, editó libros y fundó bibliotecas; medidas éstas que, en su conjunto, fortalecieron un proyecto educativo nacionalista que recuperaba también las mejores tradiciones de la cultura universal.

En el ámbito de las artes, apoyó a destacados artistas y fomentó la pintura mural mexicana por medio de contratos con pintores como Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y Roberto Montenegro.

Editó una serie de clásicos de la literatura universal, la revista El Maestro y el semanario La Antorcha; invitó a trabajar en el país a los educadores Gabriela Mistral y Pedro Henríquez Ureña. Creó la Orquesta Sinfónica Nacional e hizo surgir escuelas de pintura al aire libre. Todo esto bajo el empeñó de ofrecer a México la ruta que lo elevara al rango de país civilizado y culto, por lo que es considerado el arquitecto de la educación nacional.

José Vasconcelos fue un hombre que confió en que sólo con una educación integral se lograría la renovación de México y descubrió en la figura del docente la facultad legítima para propiciar un verdadero cambio y por eso, y muchos logros más, recibió merecidamente el título de Maestro de la juventud de América.

De esto quedan muy lejos, quienes hoy traicionan los postulados de la educación bajo el pretexto de defender los intereses del pueblo, cuando sólo se preocupan por defender sus propios intereses económicos, me refiero a los líderes de la Sección XXII del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) que hoy como desde hace 30 años vuelven a suspender sus labores.


Bibliografía: 
A. Basave Fernández del Valle. La Filosofía de José Vasconcelos. México. 1973. pp 315
Sametz de Walerstein, L. (1991). Vasconcelos el hombre del libro. UNAM. México.
Villegas, A. (1979). La filosofía de lo mexicano. UNAM. México.

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